Escapes
Ayer me puse a escribir. Era de aquellas veces que el sentimiento va fluyendo casi sin proponerselo y así va guiando los dedos mientras tecleas y poco a poco conforma un escrito con más o menos fortuna. Eso ocurre cuando uno lleva algo dentro que ha de soltar de una u otra manera. Por las buenas o por las malas. Sea de dia y consciente o de noche y durmiendo. Al final, hay furias que no se deben contener. Sin embargo, al releer lo escrito con espíritu crítico, constaté tres cosas. Que estaba muy indignado Que tenia muy mala leche Que no cumplía lo que me había propuesto sobre lo de no hablar de política. O al menos de no hablar tantas veces de lo mismo. El resultado fue que todo lo escrito fue a la papelera. No es que me quedara tranquilo. Digamos que la agitación ahí sigue. Tras estas semanas de movida por los problemas del agua en Catalunya. Tras esa normativa restrictiva y sancionadora. Tras esa furibunda campaña culpabilizadora del ciudadano que por abrir un grifo se convierte en ...