Han transcurrido 7 meses desde mi último post. Retomo el hilo de lo escrito puesto que considero interesante para mí seguir con el tema del Déficit de Atención.A día de hoy, efectivamente he comprobado que lo soy. TDA inatento. Ahora quiero confirmarlo con un adecuado diagnóstico médico. A buenas horas, mangas verdes! (De donde vendrá ese dicho? *).
Bien es cierto que he tardado mucho en la verificación. Yo no sé si sería por un cierto miedo al resultado o por absoluto escepticismo, pero en cualquier caso, me alegra sobremanera el hallazgo. Y esa es la clave de todo. Probablemente esa sea la razón de regresar al blog.
Se me abren ahora nuevos caminos y muchas posibilidades de cambio al disponer de nuevos recursos para mejorar. Me reconozco ilusionado. Y esa ilusión, me lleva a revisar y profundizar mis vivencias pasadas y aplicarles ahora el filtro del TDA para así entender muchas de las cuestiones que marcaron mi vida.
Mi pequeña historia (I): Hasta el día de hoy, he ido trampeando en mi vida diaria y, como el común de los mortales, desarrollando mis propias herramientas para afrontar un día a día que siempre he considerado “normal” y quizás hoy debería llamarlo más adecuadamente “habitual”, puesto que ahora me hago consciente de que en sus inicios no fue tan normal y en cambio si que fue efectivamente difícil. Difícil por las capacidades disponibles frente a las condiciones exigidas en aquellos momentos. Pero para mí, aquello era mi día a día sin más y por tanto mi normalidad.
Mirando atrás, hoy debiera reconocerme ese esfuerzo adicional aplicado durante buena parte de mi vida. Permítaseme la exageración metafórica de equipararlo a hacer un Camino de Santiago transformado en una “pista americana”. Agotador. Pero a pesar de haberlo hecho con cierto dolor y sufrimiento, lo hice sin ninguna consciencia de que haber estado aplicando recursos forzados para rellenar carencias. Desconocedor de ese sobreesfuerzo, para mí, las carencias que yo pudiera tener no eran físicas (mejor debiera decir, químicas), sino simplemente limitaciones de valía personal. Yo no daba para más. Simplemente sabía que no daba la talla y como no sabía las razones, ello me provocaba una constante insatisfacción y realzaba un nivel de auto exigencia desmesurado, con el fin de atender a las expectativas que en aquel momento mis mayores (padres, profesores, etc.), tenían de mi.
Hoy se le llama “Trastorno por déficit de atención” y está adecuadamente documentado, estudiado y demostrado que responde a causas biológicas, frecuentemente de componente genético.
La tontería de saberlo, no cambia nada de mi pasado pero me aporta una radical diferencia en la visión y enfoque del futuro. Porque ahora se que podré encontrar medios y recursos para conseguir nuevas metas. Bienvenido a una nueva época.
Ilusión y Esperanza.



