21 abril, 2011

Finalmente lo soy!

Han transcurrido 7 meses desde mi último post. Retomo el hilo de lo escrito puesto que considero interesante para mí seguir con el tema del Déficit de Atención.

A día de hoy, efectivamente he comprobado que lo soy. TDA inatento. Ahora quiero confirmarlo con un adecuado diagnóstico médico. A buenas horas, mangas verdes! (De donde vendrá ese dicho? *).

Bien es cierto que he tardado mucho en la verificación. Yo no sé si sería por un cierto miedo al resultado o por absoluto escepticismo, pero en cualquier caso, me alegra sobremanera el hallazgo. Y esa es la clave de todo. Probablemente esa sea la razón de regresar al blog.

Se me abren ahora nuevos caminos y muchas posibilidades de cambio al disponer de nuevos recursos para mejorar. Me reconozco ilusionado. Y esa ilusión, me lleva a revisar y profundizar mis vivencias pasadas y aplicarles ahora el filtro del TDA para así entender muchas de las cuestiones que marcaron mi vida.


Mi pequeña historia (I): Hasta el día de hoy, he ido trampeando en mi vida diaria y, como el común de los mortales, desarrollando mis propias herramientas para afrontar un día a día que siempre he considerado “normal” y quizás hoy debería llamarlo más adecuadamente “habitual”, puesto que ahora me hago consciente de que en sus inicios no fue tan normal y en cambio si que fue efectivamente difícil. Difícil por las capacidades disponibles frente a las condiciones exigidas en aquellos momentos. Pero para mí, aquello era mi día a día sin más y por tanto mi normalidad.

Mirando atrás, hoy debiera reconocerme ese esfuerzo adicional aplicado durante buena parte de mi vida. Permítaseme la exageración metafórica de equipararlo a hacer un Camino de Santiago transformado en una “pista americana”. Agotador. Pero a pesar de haberlo hecho con cierto dolor y sufrimiento, lo hice sin ninguna consciencia de que haber estado aplicando recursos forzados para rellenar carencias. Desconocedor de ese sobreesfuerzo, para mí, las carencias que yo pudiera tener no eran físicas (mejor debiera decir, químicas), sino simplemente limitaciones de valía personal. Yo no daba para más. Simplemente sabía que no daba la talla y como no sabía las razones, ello me provocaba una constante insatisfacción y realzaba un nivel de auto exigencia desmesurado, con el fin de atender a las expectativas que en aquel momento mis mayores (padres, profesores, etc.), tenían de mi.

Hoy se le llama “Trastorno por déficit de atención” y está adecuadamente documentado, estudiado y demostrado que responde a causas biológicas, frecuentemente de componente genético.

La tontería de saberlo, no cambia nada de mi pasado pero me aporta una radical diferencia en la visión y enfoque del futuro. Porque ahora se que podré encontrar medios y recursos para conseguir nuevas metas. Bienvenido a una nueva época. 
Ilusión y Esperanza.

26 agosto, 2010

Soy TDA?



inatento?
Estos días, he tenido en casa la visita de unas amigas, (dos, para ser exacto), con el defecto de ser neuropsicólogas. Ciertamente reconozco que desconocía el alcance de esta profesión, hasta que entré en la wikipedia y me aclaró que “es una disciplina fundamentalmente clínica, que converge entre la psicología y la neurología“. Bien. Gracias. ¿Que hariamos sin internet? 
Vuelvo al hilo. Estas buenas amigas (y viceversa), nos comentaban algunos aspectos de la problemática de mi hija y su TDA (del cual ya escribí, años atras en un post). En la conversación, se hizo referencia a los aspectos genetico-hereditarios del síndrome y fue entonces cuando tuvieron el “deslíz” de encasillarme como un TDA bastante evidente a mi también. Ah! Sorpresa! ¿Yo un TDA? Y no sólo eso, sino que probablemente era además un “cognitivo lento”.
Ah! No! Eso si que no! Hasta ahí podríamos llegar! Les discutí su banal diagnóstico y me torpedearon con algunos síntomas que habían percibido en mí, que si bien debo aceptar que eran ciertos, me cuesta aceptar que sean causa suficiente y determinante. 
Les espeté que si nos poníamos en este plan, más del 50% de la población padecería el trastorno de Deficit de Atención. Me respondieron que tal proporción no era el caso, pero que si que se podía estimar que muchos adultos lo eran y no habían sido nunca diagnosticados como tales, puesto que en su infancia no era conocido dicho sindrome.
Acepto que frecuentemente desconecto de mi entorno y me quedo en mi mundo interno. Acepto que tengo el problema de dejar frecuentes tareas o proyectos a medias y sin acabar (vease la discontinuidad de este blog-guadiana). Acepto que a veces me cuesta concentrarme en mis tareas cotidianas. Y ciertamente nunca fui un buen estudiante, sino más bien pésimo.
Pero acaso tú, que me estas leyendo, no padeces también de varios de esos síntomas?  Venga... reconócelo! A que si?  Pues que sepas que igual te diagnostican a ti también como te descuides. Vigila a tus amistades, no sea que tengan estudios neuro-psicológicos. A pesar de todo, a mis amigas las sigo apreciando, pero eso si, procuraré no tocar más este tema. Lagarto, lagarto. 
De todas formas y sin que ellas se enteren, voy a hacer la prueba de comprobar la medicación de mi hija a ver si resulta que se me conectan los neurotransmisores y me vuelvo supereficiente y productivo! Que chollo!
Si eso funcionara, debo decir que me quedaría muy sorprendido, descolocado y sin saber a que atenerme. La cuestión clave, será entonces si el hecho de saberlo, me servirá de algo o no.
Maldita la gracia!

15 agosto, 2010

Halfyear iPad

Cuando Apple presentó el iPad en el pasado 27 de Enero, me sorprendió mucho la cantidad de decepciones que produjo en aquel momento mayoritariamente entre los incondicionales.
Quizá no debiera decir decepciones sino dudas respecto a su futuro e incluso ataques encarnizados. Recuerdo leer blogs y escuchar podcasts resaltando las limitaciones del nuevo gadget incluso de reconocidos expertos como Jennifer Franco. Carencia de FlashPlayer, de conexión USB y la consabida multitarea, optar por el iOs en vez de consolidar el OSX, etc.
Yo, por el contrario, y desde mi ignorancia del tema, quedé fascinado con la propuesta. Me pareció genial el mensaje del sofá de Steve Jobs y el cuidado posicionamiento de producto que hizo entre un iPhone y un portatil. Aquello era claramente revolucionario y no por el producto en si mismo, que muchos miopes tildaban de no ser mas que un iPod touch grande, sino por el nuevo horizonte de utilización que comportaba. Desde el primer momento creí entender que aquello era una nueva puerta a nuevos hábitos y marcaria un antes y un después. Fue claro que yo sería un "early-adopter". Pero no me pareció que esa visión la compartieran muchos. La gran mayoría se remitía a posteriores evoluciones o al desarrollo de las aplicaciones, cuando era evidente de que la AppStore iba a dar cauce a toda la usabilidad del nuevo juguete.
Hoy, medio año más tarde, nadie duda del éxito de la propuesta. Muy probablemente venderan casi 10 millones de iPads a final de este año. Incluso Microsoft ha tenido que hacer algún comentario al respecto, aunque éste sea cómico. Esta tableta se ha hecho imprescindible para mi en todos los ámbitos y la disfruto tanto en el sofá como en el trabajo. Es evidente que le falta mejorar algunos aspectos, pero si nos hubieran dicho hace unos años que hoy dispondríamos de esta pequeña maravilla, quizá no le hubiéramos puesto tantas pegas.

11 agosto, 2010

Los hábitos

En algún momento de nuestra vida, todos realizamos (o al menos fuera bueno realizar) una reflexión interna sobre nuestras capacidades y limitaciones personales. Buscamos hacernos conscientes de lo que podemos pretender o de lo que nos impide acceder a nuestros fines últimos o a nuestros objetivos vitales.
En el fondo es la plasmación en el ámbito personal del concepto de mejora continua que persiguen las organizaciónes. Pretendemos mejorar como personas.

En mi caso personal, tengo echado el ojo a varios aspectos (debiera decir, limitaciones) en los que indefectiblemente deberé profundizar si quiero de verdad mejorar. Hoy voy a tratar solo uno de esos aspectos. El de los hábitos.

Este es un reto importante para mi, puesto que siempre he huido de ellos por confundirlos con el concepto peyorativo de rutina.  Si queremos efectivamente apostar por un cambio personal cierto, tendremos que tomar ciertos hábitos y probablemente desprendernos de otros que nos lastran y no nos ayudan.
No pretendo entrar en el detalle del libro de S. Covey respecto a
los siete hábitos de la gente altamente efectiva, pero si quiero mencionar el tercero de ellos, porque es el que probablemente me afecte de una manera más significativa. La priorización o el "first things first". Planificar nuestras prioridades diarias para evitar el caos personal es uno de los puntos que me propongo.
Espontaneidad, improvisación, son las excusas que yo mismo me he puesto muchas veces, para huir de cualquier planificación que me haría afrontar mejor mis tareas diarias. Si yo consiguiera tomar el hábito de estructurarme mis actividades importantes de cada día, con seguridad sería más productivo y me sentiría mejor conmigo mismo. El problema es que ello supone un compromiso (aunque sea conmigo mismo) y es fácil que tengamos una tendencia innata a huir de ellos.
Me propongo avanzar en el establecimiento de ciertas costumbres que me ayuden a luchar contra mi anarquía personal. Debo empezar por pequeños cambios, fáciles pero continuados.
Me emplazo a futuros controles. 

05 agosto, 2010

Una mañana de Agosto


6:20 de la mañana de un relajado día de agosto. Salgo a mi jardín desde donde contemplo una espectacular vista del Maresme. Estoy pletórico. La cabeza me bulle de ideas, proyectos y es como si mi "inbox" mental se colapsara de tareas. Subidon de endorfinas motivadoras que deseo disfrutar al máximo. 
A estas horas reina una paz envolvente. Los sonidos son escasos e indefectiblemente incluyen un gallo cantando tras los continuos trinos de los pájaros. Es lo que tiene vivir fuera de la ciudad.  
Para mi es un momento de maravillosa fusión entre el relajamiento al que este entorno invita y la explosión mental que me invade. Que contraste!  
Son esos momentos que uno desea que se alarguen. Que el tiempo deje de transcurrir y me permita disfrutar de cada segundo. Aún así, se hacen cortos. Quisiera más. ¡Hay tantas cosas que hacer! Y hacerlas saboreando el momento es una delícia.  Debo tomar notas!  
Hacia las 8h. la magia se habrá evaporado.
Buenos dias! 

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Nuevas fuerzas. Nuevos proyectos. 

El tiempo ha ido transcurriendo y nada queda indemne. Nada es igual y todo debe evolucionar. Es por ello que este regreso debe aportar algo diferente. Debiera marcar un cambio. Yo no se si así será finalmente, pero ese sería mi deseo. De momento aquí estoy de nuevo, con nuevas baterías. Son días de vacaciones. Buen momento para proponerse cambiar hábitos. 
Seguiremos informando.