Una mañana de Agosto
6:20 de la mañana de un relajado día de agosto. Salgo a mi jardín desde donde contemplo una espectacular vista del Maresme. Estoy pletórico. La cabeza me bulle de ideas, proyectos y es como si mi "inbox" mental se colapsara de tareas. Subidon de endorfinas motivadoras que deseo disfrutar al máximo. A estas horas reina una paz envolvente. Los sonidos son escasos e indefectiblemente incluyen un gallo cantando tras los continuos trinos de los pájaros. Es lo que tiene vivir fuera de la ciudad. Para mi es un momento de maravillosa fusión entre el relajamiento al que este entorno invita y la explosión mental que me invade. Que contraste! Son esos momentos que uno desea que se alarguen. Que el tiempo deje de transcurrir y me permita disfrutar de cada segundo. Aún así, se hacen cortos. Quisiera más. ¡Hay tantas cosas que hacer! Y hacerlas saboreando el momento es una delícia. Debo tomar notas! Hacia las 8h. la magia se habrá evaporado. Buenos di...