Agonía
Allí estaba ella, en la calle tirada
casi muda, casi muerta,
muy abandonada,
como si no importara nada.
-
Parecía mirarme muy fijamente,
no pude permitir que fuera
un pantano su última morada
y muy tiernamente, serenamente,
la tomé entre mis manos
y fue mía su ingenua mirada.
-
Hice lo que pude,
es inevitable que muera;
hoy, muy dulcemente
frente a mí en esta mesa
su letal agonía
se hace más llevadera.
-
Aún muriendo sigue siendo hermosa!
Quiénes fueron esa manos criminales,
esas almas inescrupulosas
que ignorantes mutilaron
de tal forma,
la inmensa belleza de una rosa!.
Desconozco el autor de este poema que encontré alla por el 98 en estos mundos virtuales.
Comentarios
petonets de dilluns