01 enero, 2008

Tras el laberinto

- Esos muros que nos encontramos en nuestro día a día
¡Que altos; Que difíciles de escalar!

¡Que dificultades nos pone la vida!
¡Ay! ¿Y si no podemos superarlos?


- Eres tu que te los pones.
Son tus miedos que los hacen inaccesibles
De hecho son tan endebles como te propongas.
¡Pero cuidado!
Recuerda que tu miedo no es a enfrentarte a ellos
Tu miedo es superarlos y conseguir tu sueño.

Porque estamos más acostumbrados a enfrentarnos a las dificultades
Que a recibir regalos de la vida.


(Tras leer “El Laberinto de la Felicidad”)

8 comentarios:

Angelusa dijo...

Sí señor, un texto muy gráfico. Tanto, que al leerlo, algo se remueve dentro.
Un beso, Vert

Arare dijo...

Es que algún día alguien dijo que esto era un valle de lágrimas. Y cuando nos pasa algo bueno no nos lo acabamos de creer, qué tontos somos!

Benvingut altre cop a la Blogosfera, Vertito!

manel dijo...

Es verdad. Los muros son altos sólo cuando los miramos desde abajo.

Trenzas dijo...

Es la historia del señor que va al médico porque se encuentra tan bien, que le da miedo que eso sea una enfermedad :)
Bueno; una reflexión la respecto nunca viene mal. Yo debería aplicarme la fórmula y subir al tejado para ver que las altas paredes están, en realidad, muy abajo, tomándole la sugerencia a Manel.
En finnnnsssss....
Molts pesto.nets, Vert!

Trenzas dijo...

On ets...?
Vinga, a currar...!
:)

Iruna dijo...

:)

Câmera Digital dijo...

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Anónimo dijo...

Estimado Vert, respiras???. Tan sólo informarte que llevo desde el día 1 de enero entrando en tu blog y no hay novedades. Se te añora, se te echa en falta... Música, libros, experiencias personales, reflexiones, recuerdos, fotos... No me creo que se te hayan agotado y mucho menos que no tengas tiempo. Así que, "Lázaro, levántate y anda".

Ah! No te puedes imaginar la de veces que he hecho alusión a esta última reflexión a lo largo de variopintas conversaciones. ¡Qué gran verdad!. ¿Somos cobardes, verdad?. Cobardes de la felicidad, cada día lo tengo más claro.

Besazos mil.
Mónica.