Tras el laberinto
- Esos muros que nos encontramos en nuestro día a día
¡Que altos; Que difíciles de escalar!
¡Que dificultades nos pone la vida!
¡Ay! ¿Y si no podemos superarlos?
- Eres tu que te los pones.
Son tus miedos que los hacen inaccesibles
De hecho son tan endebles como te propongas.
¡Pero cuidado!
Recuerda que tu miedo no es a enfrentarte a ellos
Tu miedo es superarlos y conseguir tu sueño.
Porque estamos más acostumbrados a enfrentarnos a las dificultades
Que a recibir regalos de la vida.
…
(Tras leer “El Laberinto de la Felicidad”)
¡Que altos; Que difíciles de escalar!
¡Que dificultades nos pone la vida!
¡Ay! ¿Y si no podemos superarlos?
- Eres tu que te los pones.
Son tus miedos que los hacen inaccesibles
De hecho son tan endebles como te propongas.
¡Pero cuidado!
Recuerda que tu miedo no es a enfrentarte a ellos
Tu miedo es superarlos y conseguir tu sueño.
Porque estamos más acostumbrados a enfrentarnos a las dificultades
Que a recibir regalos de la vida.
…
(Tras leer “El Laberinto de la Felicidad”)
Comentarios
Un beso, Vert
Benvingut altre cop a la Blogosfera, Vertito!
Bueno; una reflexión la respecto nunca viene mal. Yo debería aplicarme la fórmula y subir al tejado para ver que las altas paredes están, en realidad, muy abajo, tomándole la sugerencia a Manel.
En finnnnsssss....
Molts pesto.nets, Vert!
Vinga, a currar...!
:)
Ah! No te puedes imaginar la de veces que he hecho alusión a esta última reflexión a lo largo de variopintas conversaciones. ¡Qué gran verdad!. ¿Somos cobardes, verdad?. Cobardes de la felicidad, cada día lo tengo más claro.
Besazos mil.
Mónica.