Corto plazo
Nos ha tocado vivir una en una época en la que, si algo destaca es lo efímero. Vivimos cada vez más del corto plazo y cualquier planteamiento, filosofía o enfoque que prevea un resultado a largo plazo, esta casi condenado al fracaso.
La mayoría de los que leen estas líneas, nacieron en momentos donde la estabilidad era casi impuesta e incluso era un valor apreciado. Los jóvenes que no vivieron en ese tiempo, han debido aprender a vivir justamente en un entrono mucho más cambiante en donde nada es seguro para mañana. No es envidiable.
La parte positiva de esta época, podría ser la capacidad de innovación que nos rodea; la revolución de las nuevas tecnologías y su aprovechamiento en nuestro día a día. Sin embargo, en la parte más negativa, el corto plazo impera también en la tecnología, en la bolsa, en la educación y en el mismo ocio y placer. No dejes para mañana lo que puedas disfrutar hoy. Los productos cada día tienen ciclos de vida más cortos y el éxito de algunas pseudomúsicas (como el corral de Opáa), no pasará de este verano. Hay que generar beneficios rápidos. También lo vemos en los medios de comunicación, en donde mayoritariamente, se opta por productos de consumo rápido y de poca complicación.
Frente a todo ese mundo tan cambiante, se hace realmente difícil mantener incluso nuestros valores personales. Esos con los que nos hemos educado, con los que hemos crecido y aprendido a discernir lo bueno o malo de cada acción. A veces parece como si incluso esos valores quedaran obsoletos en dos días. La cuestión es saber diferenciar lo que debe ser actualizable y acomodaticio a una realidad actual y lo que por el contrario, debe permanecer como inalterable porque forma parte de nuestra propia esencia como personas. Difícil cuestión. Tristemente, no aporto solución; es una cuestión de criterio y cada día más. lo tenemos más alquilado.
Solo es una reflexión, aunque tiene enjundia.
La mayoría de los que leen estas líneas, nacieron en momentos donde la estabilidad era casi impuesta e incluso era un valor apreciado. Los jóvenes que no vivieron en ese tiempo, han debido aprender a vivir justamente en un entrono mucho más cambiante en donde nada es seguro para mañana. No es envidiable.
La parte positiva de esta época, podría ser la capacidad de innovación que nos rodea; la revolución de las nuevas tecnologías y su aprovechamiento en nuestro día a día. Sin embargo, en la parte más negativa, el corto plazo impera también en la tecnología, en la bolsa, en la educación y en el mismo ocio y placer. No dejes para mañana lo que puedas disfrutar hoy. Los productos cada día tienen ciclos de vida más cortos y el éxito de algunas pseudomúsicas (como el corral de Opáa), no pasará de este verano. Hay que generar beneficios rápidos. También lo vemos en los medios de comunicación, en donde mayoritariamente, se opta por productos de consumo rápido y de poca complicación.
Frente a todo ese mundo tan cambiante, se hace realmente difícil mantener incluso nuestros valores personales. Esos con los que nos hemos educado, con los que hemos crecido y aprendido a discernir lo bueno o malo de cada acción. A veces parece como si incluso esos valores quedaran obsoletos en dos días. La cuestión es saber diferenciar lo que debe ser actualizable y acomodaticio a una realidad actual y lo que por el contrario, debe permanecer como inalterable porque forma parte de nuestra propia esencia como personas. Difícil cuestión. Tristemente, no aporto solución; es una cuestión de criterio y cada día más. lo tenemos más alquilado.
Solo es una reflexión, aunque tiene enjundia.
Comentarios
Petonets amb una mica de pluja!
El mundo en que nos ha tocado vivir también tiene cosas maravillosas.
PD: Gracias vert por dejarme mirar por el ojo de la cerradura.
Romy:
Bienvenida! Pero no mires por la cerradura. Pasa y acomodate. Gracias por tu comentario.
Y no es que pase nada... o sí. El problema es que aunque pensemos que no, estamos poco estructurados para los cambios continuos. Veamos tres ejemplos. En política, lo que cuesta aceptar un cambio constitucional. En economía, seguimos alargando los plazos de la hipoteca (señal que tenemos expectativas de estabilidad y que no nos la quiten), en la religión, cualquier cambio chirria y en ámbitos intrascendentes... sobre todo cuando alcanzamos cierta edad, quien no tiene un sillón preferido que no le gusta que le quiten?.
Petonets
Julia... eso de la edad... también es cambiante. Y leyendote no te echaría yo tantos. No hay arrugas en tus letras. Un beso
Gracies pel comentari. Casualment, l'exemple que poses de la rentadora m'ha pasat aquets dies de mudança í sumat a d'altres coses, com sempre... esencialsss!