Divagaciones de domingo

Domingo soleado y Plácido, con una brisa que refresca el ambiente. Invita a la relajación. Pero hoy me toca continuar una mudanza agobiante e inacabable. Solo pensar en lo que a uno le queda, se desvanece la magia de este día.
Calor, sudor, nervios... Ahora entiendo aquel conjuro gitano con el que se maldecía a los enemigos. “Ojalá te cambies se casa!” Menudo deseo! Ese si tiene mala leche!

Y como si intentara retrasar el inicio de la movida, decido echar una ojeada al diario. Se habla del nuevo carnet por puntos, como si intentaran convertir el hecho de la conducción en algo tan peligroso como hicieron con el tabaco. Como siempre, los medios de comunicación se centran en los excesos y a partir de ahí, santifican o condenan. Y más de uno, acongojado, no se atreverá a coger el coche o le entrará el tembleque cuando vea un coche de policía. Nos tienen dominados.
No me preocupan los puntos igual que no me preocupa tomar una copa. Es una cuestión de responsabilidad asumida, pero casi acabamos pensando que lo adecuado no es decidir lo correcto sino que te sancionen lo incorrecto. Quizá Orwell se adelantó 50 años.

Uf! Mejor será que me ponga manos a la obra.

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