Mamá Angelina

África tiene nombre de mujer y de madre.
África me dio otra madre. Se llama mamá Angelina.
Cuando alguien me pregunta por África y no sé cómo ni qué... pienso en ella y siento una música de tambores rítmicos y cantos, que habla mejor que yo.
Ella, Angelina, es una pequeña expresión de la África que amo, siento, sufro y lloro.
Cuando me despedí de ella, el septiembre pasado me dijo al oído mientras me abrazaba fuertemente y me movía rítmicamente de un lado para otro sin soltarme:
"Ah, moan wom, moan wom..(hija mía, hija mía),
cuando llegaste eras una niña, ah moanntang, (mi niña blanca),
África te ha hecho una mujer
porque a África sólo se puede venir a sufrir,
Y tú siempre has sufrido conmigo.
Kelé nvué (vete en paz) Moan wom (hija mía)
Kelé nvué (vete en paz)".

Y llorando silenciosamente, cargó su nkue (cesta) sobre su espalda y se alejó sin volverse más.
Mientras la veía alejarse por el camino húmedo de la suave llovizna de la tarde... mi mente y mi corazón rebobinaron mi historia con ella.
Mamá Angelina me enseñó a sufrir, con otro talante, a cargar con el nkue y a asumir su peso. Me dejó cargarlo con ella para aprender lo que hace Madre África con quienes desean conocer a fondo su misterioso mundo.
Mamá Angelina me hablaba de la dura vida de los africanos y de las mentiras de los hombres que la habían dejado sola con cuatro hijos y un nieto. La cultura que se le negó y las tradiciones que la subyugaron, la destinaron a cargar siempre con un nkue, recogiendo cacahuete, yucas, plátanos y la ropa amontonada de los mercados de Camerún, para revenderla a un precio irrisorio en el mercado de Ebibeyín.

Las injusticias no se las callaba... ni siquiera en público, en medio del mercado, o por las calles de Ebibeyín, o quizás es que las calló tanto tiempo que acabó por enloquecer??... o por liberarse. Y cuando las gritó por la calle, la llamaban loca... aunque en el fondo, todos murmuraban por lo bajo o lo pensaban al menos, que hablaba la verdad, que ella decía lo que nadie se atrevía... pero nadie la hacía callar, en el fondo a la gente le gustaba oírla, les servía de terapia escuchar cada uno de sus ataques verborreicos cargado de verdades como puños que salen sin vergüenza ni miedo, que de tanto soportar ya no tiene nada que perder.
El año anterior se le había muerto en los brazos su nieto querido de dos años, al inyectarle penicilina porque tenía bronquitis. Cuando me lo trajo corriendo y llorando... ya no pudimos hacer nada. Su cara de dolor no se puede describir.
Ella me decía, mientras en su cocina, sentada sobre un tronco, preparaba algo de sopa de cacahuete con yuca:

"No, moan wom, yo no estoy loca, sé lo que digo y la gente sabe que es cierto, pero yo lo puedo hacer, sin miedo, porque ya no me queda más que la libertad de hablar, aunque me llamen loca. Pero soy libre, así soy libre. No tengo miedo a la muerte, será una liberación. Dios es grande, es justo y sabe todo."
Y así pasábamos horas junto al fuego de su cocina humeante y cálida, compartiendo conmigo sus sufrimientos, sus deseos, sus planes para el día siguiente, ...
Cuando ahorramos bastante para empezar a construir su casa de cemento, empecé a saber lo que es trabajar duro en Guinea.
Mientras ella recogía dinero durante la semana y yo dirigía mi colegio... y el sábado iba de trabajo: yo compraba el cemento en la frontera porque a mi, por ser religiosa, me exoneraban de impuestos. Lo cargaba en el toyota y busqué un obrero que nos la construyera. El dinero no daba para más. La compra, el traslado de materiales, el chapeo del terreno con machete cuando las lluvias hacían crecer más rápido las hierbas era faena nuestra. Y en los descansos, nos reíamos tan a gusto, burlándonos irónicamente de las injusticias que el "cabrón" de Obiang nos hacía pasar.

Mi sudor caló en esa tierra y, sin poseerla, la hice mía, y me siento privilegiada por ello.
Mientras trabajábamos, con frecuencia la miraba de reojo, cómo cargaba, chapeaba, plantaba, preparaba la comida hasta para el obrero...y aprendía algo que no sé explicar: Contemplaba, callaba y tragaba impotencia hasta caer rendida en mi cama. No sólo de cansancio, sino de dolor, de admiración, de vergüenza hacia mi misma y de agradecimiento por poder ver todo lo que mis ojos estaban viendo.
Llegaba a mi casa... y mi silencio era diferente. Es imposible vivir algo así y quedar igual que antes.
Después de un año y medio de trabajo duro, justo antes de venir a España, terminamos lo más importante de la casa.
Pero ella sólo había hecho que empezar conmigo.

"Ah, moan wom, moan wom..(hija mía, hija mía),
cuando llegaste eras una niña,
ah moanntang, (mi niña blanca),
África te ha hecho una mujer
porque a África sólo se puede venir a sufrir,
Y tú siempre has sufrido conmigo.
Kelé nvué (vete en paz) Moan wom (hija mía)
Kelé nvué (vete en paz)".
Y llorando silenciosamente, cargó su nkue sobre su espalda y se alejó sin volverse más."


Isa (Ebibeyin - 2003)

Comentarios

Trenzas ha dicho que…
¡Que bonito, vert!..! No; no bonito; hermoso, en toda la extensión de la palabra.
Que impresionante fuerza, que valor hay que tener para soportar y acompañar todo ese dolor acumulado.
Mujeres admirables. Seguro que "Ella es negra"
Muchas gracias vert! por este emocionante recorrido.
iruna ha dicho que…
Qué carta, Vert... Hablando de mujeres... Tú, ¡qué hombre! Nos llevas a África con amargura pero a la vez con fuerza. Yo hoy he conocido a alguien que viene de allá. Podría haber sido el nieto de Angelina. Abrázate de mi parte y envíale besos a Isa
Vert ha dicho que…
Me alegra que os haya llegado. El mensaje está ahí debajo. Ese es el que interesa.
Posiblemente vaya goteando más historias tremendas de ese mundo que frecuentemente preferimos ignorar.
Gracias a las dos.
Llanos ha dicho que…
Gracias Vert por estas letras. Llegan, ¡ya lo creo que llegan! Si más "Isas" hubiera en el mundo, otro gallo nos cantara.

Un fuerte beso.
Montse ha dicho que…
Vert, ja saps que sempre t'ho he dit: si hubiera más Isas yo quizá seguiría siendo creyente. Un beso grande para ella y otro para ti, por transmitirnos todo esto.
Vert ha dicho que…
Recibidos y agradecidos esos besos. Bona nit!

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