Deficit de Atención - TDA
Educación era el tema que Arare abordaba estos días en su mar. También encontramos artículos en los periódicos hablando de la incapacidad de los padres de afrontar ciertos problemas con los hijos.
Marta tenía tres años y decían que parecía retrasadilla.
A los seis años no era capaz de concentrarse en la clase. Que lenta es!
A los ocho años y debido a las burlas, insultos y desprecios de los compañeros e incluso de algún maestro, caía en una depresión que acabó con el primer cambio de escuela. Por entonces, ya había empezado el peregrinaje por logopedas, psicólogos y psiquiatras.
El diagnóstico fue de dislexia en la lecto-escritura. Sin embargo, seguía con problemas para avanzar. Algo más debía haber. Las terapias habituales no servían y Marta se agotaba de tantas sesiones sin resultados
Aún así, cuando encontraba un profesor que entendía el problema, el curso iba bien. Sin embargo, también aparecen esos profesores que escépticos, la trataban de inmadura y con problemas de adolescencia. El curso se convertía entonces en un verdadero calvario.
Hoy Marta, con quince años, se siente fuerte, informada de su problema y con aquellos recursos necesarios para defender su condición y sacarle partido. Hoy tiene ilusión por ir a la escuela.
Quisiera resaltar la importancia de reconocer este tipo de problema que afecta a un 10% de los niños pero que frecuentemente no es reconocido o diagnosticado como tal. Este problema, necesita de la ayuda de la familia, por supuesto, pero desgraciadamente no es suficiente.
Es muy importante también, el reconocimiento y comprensión de los profesores y tutores, pues son ellos quien deben ajustar ciertas pautas a las limitaciones que esta circunstancia supone.
Marta tenía tres años y decían que parecía retrasadilla.
A los seis años no era capaz de concentrarse en la clase. Que lenta es!
A los ocho años y debido a las burlas, insultos y desprecios de los compañeros e incluso de algún maestro, caía en una depresión que acabó con el primer cambio de escuela. Por entonces, ya había empezado el peregrinaje por logopedas, psicólogos y psiquiatras.
El diagnóstico fue de dislexia en la lecto-escritura. Sin embargo, seguía con problemas para avanzar. Algo más debía haber. Las terapias habituales no servían y Marta se agotaba de tantas sesiones sin resultados
Tenía trece años y se consideraba tonta. La autoestima por los suelos y la familia sin saber como enfocar una problemática que le desbordaba.
Fue entonces cuando contactaron con un neuro-pediatra que supo diagnosticarle una "TDA inatenta" con dislexia. Aquello era nuevo.
El diagnostico adecuado y el tratamiento correspondiente permitieron empezar a corregir esa desconexión neuronal que provoca evidentes problemas de aprendizaje. Finalmente, se confirmaba por fin, que no era un problema de inadaptación, ni de adolescencia, ni educacional, sino que existía una raíz física e incluso potencialmente genética. Fue entonces cuando contactaron con un neuro-pediatra que supo diagnosticarle una "TDA inatenta" con dislexia. Aquello era nuevo.
Aún así, cuando encontraba un profesor que entendía el problema, el curso iba bien. Sin embargo, también aparecen esos profesores que escépticos, la trataban de inmadura y con problemas de adolescencia. El curso se convertía entonces en un verdadero calvario.
Hoy Marta, con quince años, se siente fuerte, informada de su problema y con aquellos recursos necesarios para defender su condición y sacarle partido. Hoy tiene ilusión por ir a la escuela.
Quisiera resaltar la importancia de reconocer este tipo de problema que afecta a un 10% de los niños pero que frecuentemente no es reconocido o diagnosticado como tal. Este problema, necesita de la ayuda de la familia, por supuesto, pero desgraciadamente no es suficiente.
Es muy importante también, el reconocimiento y comprensión de los profesores y tutores, pues son ellos quien deben ajustar ciertas pautas a las limitaciones que esta circunstancia supone.

Comentarios
Una abraçada, company!
Podríamos hablar horas de todo esto... Un abrazo
Y menos mal que no quieres comentar nada, mininia! :) un beso.
Iruna. Completamente de acuerdo. De hecho, lo que llamamos limitaciones se convierten en en descubrimiento de recursos alternativos.
Os recuerdo que este escrito surje a partir del tema de la supernanny. Quiza así pueda entenderse mejor.
Y tú lo dices muy bien cuando escribes:
lo que llamamos limitaciones se convierten en descubrimiento de recursos alternativos
¿Por qué es tan difícil ponerlo en práctica?
¿Cegueras de conveniencia?
Me amargan la vida algunas situaciones que sé que nunca voy a poder solucionar :(
Una abraçada, vert!
Soy un chico de 25 años. Yo sufro TDAH, de pequeño no me lo diagnosticaron y fui fracasando estrepitosamente bajo el seudonimo de "bago" puesto por mis profesores.
En la adolescencia encontré un profesor de FP que tenia un hijo autista y otro con TDAH, coincidió que a mi hacía poco que me lo habían disagnosticado y que empezé a tratarme, pues bien hoy ese BAGO es ingeniero con su propia empresa con tan solo 22 años la fundé, lateralmente trabajo por las mañanas como ingeniero, así que desarrollo dos trabajos a la vez, con esto quiero decir que aparte del tratamiento es muy importante que quien tiene la tarea de educarte comprenda tu problema y te anime a salir adelante, sino por muchas pastillas que tomes no avanzarás en la sociedad aunque tu cabeza se encuentre mejor.