La Abstención Catalana
Las elecciones catalanas de ayer, dejaron muchos mensajes diferentes sobre la mesa de cada uno de los partidos. Esta mañana escuchaba las emisoras de radio como resaltaban todas ellas el mismo hecho relevante. La abstención. Todos los comentaristas llamaban a la reflexión sobre esos 6 puntos de incremento respecto al año 2003. Yo hago también mi análisis de esta pérdida de participación.
No sería correcto considerar que toda la abstención (43,2%), es un castigo a los políticos. Aceptemos que existe un porcentaje de abstención técnica normal en todas las elecciones. Supongamos un 25%.
6 apuntes para la reflexión
1) El resto, 18,2 % si que puede ser considerado como un “exceso de abstención” y ese exceso supone la friolera de 950.000 votos. Más votos perdidos de los que ha tenido el partido ganador (928.500).
2) De los cinco partidos del arco parlamentario, solo el último y más pequeño, ha visto aumentar su numero de electores. Los cuatro primeros han perdido apoyo.
3) Un partido con pocos meses de vida, con candidatos desconocidos y apenas sin presupuesto, consigue 89.500 votos y 3 escaños.
4) Los votos a partidos residuales al margen de los 5 principales, han pasado de 33.948 a 158.380 votos. Esto supone un 5,8% de los votos. No es poco.
5) Diecisiete partidos marginales han recibido votos. En el 2003 fueron solo 9. No se trata de darle más importancia de la que tiene, sino de saber “leer” lo que quiere decir esa señal. Más aún cuando el “Partido Antitaurino” se lleva 13500 votos y el “Partido de los Demócratas Descontentos” se lleva más de 6500 votos.
6) Los votos nulos y blancos, han aumentado del 1,17% en 2003 al 2,48% en 2006.
¿Serán capaces los representantes elegidos de saber entender el mensaje y hacer las correcciones oportunas? O por el contrario se limitaran a seguir mirando el “gran apoyo” que tienen y que les lleva a concluir que han de seguir por ese camino?.
Yo personalmente, dudo mucho de que en los principales partidos se realice seriamente esa reflexión. Principalmente porque sería asumir un cambio interno tan radical que pocas veces se ha visto hacer en un partido político.
De momento, a día de hoy, parece que el tripartito lleva camino de reeditarse. ¿No aprenderemos?
No sería correcto considerar que toda la abstención (43,2%), es un castigo a los políticos. Aceptemos que existe un porcentaje de abstención técnica normal en todas las elecciones. Supongamos un 25%.
6 apuntes para la reflexión
1) El resto, 18,2 % si que puede ser considerado como un “exceso de abstención” y ese exceso supone la friolera de 950.000 votos. Más votos perdidos de los que ha tenido el partido ganador (928.500).
2) De los cinco partidos del arco parlamentario, solo el último y más pequeño, ha visto aumentar su numero de electores. Los cuatro primeros han perdido apoyo.
3) Un partido con pocos meses de vida, con candidatos desconocidos y apenas sin presupuesto, consigue 89.500 votos y 3 escaños.
4) Los votos a partidos residuales al margen de los 5 principales, han pasado de 33.948 a 158.380 votos. Esto supone un 5,8% de los votos. No es poco.
5) Diecisiete partidos marginales han recibido votos. En el 2003 fueron solo 9. No se trata de darle más importancia de la que tiene, sino de saber “leer” lo que quiere decir esa señal. Más aún cuando el “Partido Antitaurino” se lleva 13500 votos y el “Partido de los Demócratas Descontentos” se lleva más de 6500 votos.
6) Los votos nulos y blancos, han aumentado del 1,17% en 2003 al 2,48% en 2006.
¿Serán capaces los representantes elegidos de saber entender el mensaje y hacer las correcciones oportunas? O por el contrario se limitaran a seguir mirando el “gran apoyo” que tienen y que les lleva a concluir que han de seguir por ese camino?.
Yo personalmente, dudo mucho de que en los principales partidos se realice seriamente esa reflexión. Principalmente porque sería asumir un cambio interno tan radical que pocas veces se ha visto hacer en un partido político.
De momento, a día de hoy, parece que el tripartito lleva camino de reeditarse. ¿No aprenderemos?
Comentarios
No creo que la sensatez plítica este´a la vuelta de la esquina.
Me sentaré a esperar, porque no sé si puedo hacer otra cosa.
¡En finsssssssss...!
“Por mucho que nos abstengamos, algo tendremos que hacer”
Imagino que la vida es más sencilla de lo que pienso. Lo digo porque en la práctica voy haciendo, hago de madre, de hija, de hermana, de amiga, de secre y compañera de trabajo, de vecina... Pero cuando me paro a pensar..., uffff!, a menudo me bloqueo. Y hay conceptos que me bloquean especialmente, por ejemplo, “la política”: demasiada hipocresía, demasiadas luchas, demasiadas trabas...
Confío en que quien se dedica a la política lo hace por contribuir a que las cosas vayan “mejor”, cada cual desde sus ideas, pero veo a los políticos (como a los votantes) atrapados entre el sueño de las ideas y la compleja realidad (eso lleva a algunos al vicio del poder y la prepotencia, a otros a la impotencia, a la marginación...).
Se me ocurre comparar la política con una madre... Responsable de tantas cosas (la comida, la ropa, la casa, la limpieza, la educación, el descanso, la autoestima de los hijos...), afectuosa (que ama y desea ser amada), sensible y activa en cuanto a todo lo que afecta a sus hijos (sus problemas, sus ilusiones...), trabajadora “a-tutti-pleni” (a menudo más allá de sus fuerzas), a quien se le hacen preguntas de lo que sabe y de lo que no sabe, a quien todo se le exige, a quien se critica a veces sin pensar, a veces sin piedad, mientras ella, persona como cualquiera, va haciendo como puede, como sabe y no siempre como quiere.
Ya sé que los políticos y las madres tampoco son tan “desgraciados”, y que no soportamos que vayan de víctimas (¡encima!, “¡yo no elegí nacer!”, “¡yo no voté al político de turno que nos gobierna!”). Quien se mete en política, como quien decide tener un hijo, es responsable de su decisión, de acuerdo. Pero los hijos, como la gente en general, queramos o no, también somos protagonistas de la historia, también facilitamos o dificultamos las cosas, trabajamos o hacemos el gandul, alimentamos el desencanto y la frustración o la confianza y el buen rollo.
Me da igual si las parejas se juntan o se separan, si los políticos se alían o se distancian... Que hagan lo que intuyan o consideren que les irá mejor, pero espero que trabajen, que busquen el placer, que no puteen a los demás y que permitan a cada cual también hacer lo que podamos.
Muchas veces me pasa que cuando algo o alguien no me gusta, cuando me desespera, en lugar de decirlo sin tapujos, intento justificarlo, como diciéndome a mí misma "bueno, tú no eres mejor tampoco", aunque una se esfuerza en hacer proyectos, llevarlos a la práctica y contener la rabia que siente casi siempre cada vez que se dirige a un político para pedirle que se acerque a la realidad.
Supongo que lo que quería decir era: gane quien gane, "la vida sigue!" uffff
No dudo de que tal político sea buena persona. Pero en las acciones del día a día, son otros los que manejan los hilos. Y la autocrítica no les favorecería.
Un petonet, Trenzas.
Veí de Dalt, Benvingut. Es un gust llegirte.
Nuria explayate, que para eso estamos. :) Pero comparar a un político con una madre.... huummmm... no se yo si es demasiada buena voluntad, mininia. Esa tendencia a justificar al prójimo es muy loable, aunque corre el riesgo de caer en la ingenuidad o en caso contrario en la sobreprotección.
Un petonet i gracies.
Pero... como no tienen vergüenza y las sillas siguen ocupadas...
si es queeeeeee
Me gustaría tener alguna solución, pero como no la tengo, me enfado y hago conjeturas y casi parece que la política me interese algo.
Buf buf buf..
Mejor me voy a la camita.
Nanit, ninu.
Nanit nina!
Y al paso que vamos, el próximo paso es un cataclismo.
eu1a1ia
Esto... Què et sembla, el tripartit? (prefiero llamarle "entesa")
Despedidas de soltero? ¿Todavía se hace, eso? Eso de casarse, digo!