El Angel de Burundi

Isa, a la que algunos habréis leído en una reseña anterior, me ha pedido ayuda para encontrar una información especial.
En palabras de ella... Necesito información sobre una mujer excepcional que nos sirve de ejemplo a las mujeres, especialmente a las africanas de lo que es luchar por la vida, por la paz y el perdón, en medio de una sociedad que se mata de la manera más inhumana. Es un testimonio bestial, del que queremos sacar información para las mujeres y los jóvenes de aquí en el día internacional de la mujer que desde ahora empezamos a preparar”.
Es posible que esto no sea un post habitual y probablemente muy largo, pero entiendo que su divulgación es importante y por lo tanto, este blog esta a disposición de la causa. Yo solo corto y pego.

Marguerite Barankitse, hija de una rica familia de terratenientes de Burundi. Su lucha personal comenzó en octubre de 1993, cuando el país conoció las primeras elecciones democráticas y salió elegido como presidente Melchior Ndadayé, de la etnia hutu, arrebatando el poder del que siempre había gozado la minoría tutsi.
Temerosos de perder el control en el Ejército, militares tutsis asesinaron a Ndadayé. Fue la chispa de una espiral de matanzas y venganzas en las que se envolvería tanto el Ejército como las milicias hutus y tutsis, haciendo blanco de sus ataques a la población civil. Como resultado, estos últimos diez años se han saldado con 100.000 muertos, 200.000 refugiados y otros 200.000 desplazados internos.
"Comencé mi labor en este contexto complicado y complejo, porque siempre denuncié la injusticia social", cuenta Marguerite, que emprendió su trayectoria humanitaria con la adopción de siete niños, cuatro hutus y tres tutsis.


La matanza en el Obispado de Ruigi

A los pocos días del magnicidio, Marguerite trató de ayudar a un grupo de hutus que huían de las matanzas tutsis, ocultándolos en el Obispado de Ruigi. "Llegaron un domingo a las 9 de la mañana, “reconocí a los tutsis, algunos de ellos familiares míos, y supe que no podría salvar a los hutus que intentaba proteger". Con los ojos empañados recuerda cómo suplicó que no les mataran, pero la golpearon y la ataron --sobrevivió porque era tutsi-- mientras que ante sus ojos incendiaban el edificio, matando a 72 personas.
“Desde ese momento, en mi corazón dije no al fratricidio, no podía aceptarlo".
Recogió a 25 niños hutus supervivientes de la matanza y, al poco tiempo, cuando se desató la venganza hutu, también asumió el cuidado de otro grupo de pequeños tutsis a quienes despiadadamente les habían arrancado los ojos. Fue así como Maggy se entregó en cuerpo y alma a recoger y cuidar a niños huérfanos, enfermos de Sida y disminuidos psíquicos con la idea de hacer posible de nuevo la convivencia interétnica.


Shalom House

Marguerite comenzó creando centros de acogida, la 'Shalom House' en Ruyigi, una de las provincias más pobres del país. Esta, acoge a 350 niños (62 de ellos bebés, de los que 43 son seropositivos). Este albergue da acogida, atención médica y educación a desplazados y menores no acompañados, incluyendo refugiados y retornados.

Desde entonces, ella ha puesto en marcha tres nuevos centros para niños, como el 'Oasis of Peace' en Gisuru, que alberga a otros 100 pequeños.y ha ayudado a lo largo de estos 15 años a más de 10.000 menores de distintos orígenes étnicos y nacionalidades, muchos de los cuales han sido testigos o víctimas directas de atrocidades.
En sus primeros años, tuvo que financiar los proyectos mediante la venta de sus propiedades personales y, aunque la situación de su organización sigue siendo precaria, ahora cuenta con el apoyo de Cáritas Alemania, UNICEF y los Padres Blancos.
Su trabajo le ha costado amenazas de muerte y ataques a sus propiedades. En una ocasión "me quemaron el coche para desanimarme, pero no lo consiguieron", afirma.

"Si pidiera armas, me las darían, pero no terapia contra el Sida. Este mundo es estúpido", se queja Maggy. "Cuando un niño va a morir, lo cojo en mis brazos, le doy cariño y al menos así muere con dignidad", relata. "Seremos pobres, pero tenemos dignidad", subraya.

Comentarios

iruna ha dicho que…
hay quien, al buscar y encontrar las causas de una matanza, enloquece y comete nuevas matanzas... por eso a veces, a parte de conocer las causas de un problema, que pueden ser infinitas, es necesario y urgente romper el hilo, cambiar matanzas por "abrazos". Urgente, porque la locura nos ciega, "con razón", y es como una bola de nieve que sólo puede derretirse a base de calor.
gracias por recordarnos esos rayos de sol que intentan deshacer bolas de nieve.
Trenzas ha dicho que…
Recuerdo a Barankitse, o a alguien con una historia igual; y no puede haber muchas personas así.
Si no estoy equivocada, se hicieron algunos reportajes sobre su extraordinaria labor en TV y prensa, pero hace mucho que no leo nada acerca de ella.
Las matanzas lejanas, por desgracia, caen pronto en el olvido del común de los mortales.
Hace falta remover tantas conciencias y tan a menudo que la tarea debe ser punto menos que imposible.
Pero en Unicef es seguro que tendrán noticia de Barankitse. Una obra así, no puede serles ajena.
O sí; ¡quién sabe con las grandes organizaciones..!
Gracias, vert! Y a Isa, ánimo y fuerza.
Montse ha dicho que…
Vert, como dice Trenzas, en Unicef seguro que tienen noticias. Habla con Many...

Un gran abrazo a isa. Però molt gran i tendre.



(i un petó per tu)
Vert ha dicho que…
Gracias por los comentarios y las pistas. Curiosamente, cuando le he enviado todo lo que habia podido encontrar, me ha dicho...
"Huumm... te estas haciendo mayor. Tu hijo me envió aún más cosas hace dos días!" y se ha puesto a reir.
Estoy valorando varias posibilidades de respuesta. sniiiff!

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