Monte Athos - Cultura y Contrastes
Es realmente mágico entrar en el mundo de la cultura en Athos. Produce escalofríos pensar en que todo lo allí depositado, en los archivos, bibliotecas, en sus mismas paredes, procede de épocas lejanas sin haberse profanado apenas. Esa es la gran diferencia con respecto a museos o bibliotecas habituales. El limitado acceso en todos estos siglos.Tuvimos oportunidad de observar antiguos legajos con una conservación impecable. Prácticamente, han estado siempre sometidos a la responsabilidad del monje correspondiente que ha dedicado su vida laboral a esa protección. El resultado es evidente. En pocos lugares veremos tal cantidad de documentación antigua.
Es realmente sorprendente también, comprobar como en un monasterio con una conservación limitada a la supervivencia y sin ningún ánimo de mantener un atractivo turístico y por lo tanto frecuentemente muy deteriorado, encontramos las últimas tecnologías de archivo, control de la documentación y protección de los elementos culturales que conforman el patrimonio artístico y documental de los monasterios.
En efecto, la UNESCO y la Unión Europea han destinado una importante cantidad de fondos a su
mantenimiento y así podemos ver ordenadores Apple de última generación, así como sistemas de archivo en estanterías ignifugas, simplemente traspasando una puerta desde un lúgubre y desvencijado pasadizo. Al frente de estas instalaciones, un monje treintañero, experto documentalista, que combina su trabajo con la oración a partes iguales.Por otro lado, estuvimos también visitando el taller de iconografía de los dos monjes artistas más reconocidos en el trabajo de pintar iconos religiosos. En este casa, sorprende comprobar la ausencia de cualquier elemento superficial o innecesario en su vivienda. Tan solo caballetes, maderas, pinturas y… luz del sol.
El taburete no tenía menos de 40 años.
Y la sonrisa siempre presente.
El taburete no tenía menos de 40 años.
Y la sonrisa siempre presente.
Comentarios
También subí a la Giralda, pero no fue tan fascinante.
Petonets i ¡gracies...! (per les fotos, que he robat)
me gusta que te rías, aunque alguna vez me quede sin aliento, pero tú no te cortes.
también me gusta leerte como ahora, en este silencio. describes con mucho cariño todo aquello.
seguro que debía impresionar allí el silencio. quizás por eso no nos dejan entrar a las mujeres, porque saben que no podríamos estarnos calladas.
un beso, de los que imagino que también deben darse en los monasterios... ¿o no hay sitio para eso? (tal vez no necesitan los besos... por eso yo nunca podría estar en un monasterio)
bona nit